El citadino se burla del provinciano que desconfía
del recién llegado que sospecha del afroamericano que recela del blanco que
desprecia al francés que rechaza al polaco que duda del inglés que segrega al
brasileño que se ríe del gallego que hace bromas sobre el argentino, que
margina al boliviano que rechaza al gringo, que ofende al indio que huye del
católico, que humilla al judío que se aparta del palestino que mata al israelí
que pelea con el árabe que desprecia a la mujer que maltrata a los chicos que pisan
al sapo que come insectos que pican al hombre flaco, que discrimina al gordo
que se ríe del travestido, que rechaza al policía que abusa del ladrón que roba
al adolescente que señala al homosexual, que critica al cura, que rechaza al
político, que se aprovecha del débil, que maldice al fuerte, que atropella al
distraído, que afrenta al viejo, que engaña al jóven, que contradice al adulto,
que se queja de su jefe, que odia al gerente, que acosa a su secretaria, que
envidia al cadete, que huye del director, que está harto del cliente, que exige
del vendedor, que engaña al comprador, que insulta al fabricante, que se queja
del funcionario, que desdeña al periodista, que hostiga al camarógrafo, que
prepotea al entrevistado, que insulta al intelectual, que señala al ignorante,
que ofende al estudioso, que reprocha al médico, que subestima al enfermo, que
sufre al burócrata, que patea al gato, que come al ratón, que muerde un tobillo
y contagia la rabia.
EL
DÍA QUE NO EXISTAN MÁS RATONES SE ACABARÁ LA RABIA Y EL MUNDO SERÁ UN LUGAR MARAVILLOSO.