No pretendo que el cielo se vuelva azul y que los pajaritos canten mientras miramos el amanecer juntos. Tampoco pretendo que estés conmigo (esa es la mentira más grande, porque te quiero acá, conmigo).
Y es que este cambio de humor constante es el que me aleja de todo, y todos. Porque en un día paso de estar allá arriba, volando cual libélula y a los segundos caigo aplastada por mis más oscuros pensamientos. Caigo hasta el fondo, lloro un rato, y aparecen los pensamientos positivos (o tu cara), intentos de ellos. "Ya estás abajo, no queda dirección que seguir, que no sea arriba", y vuelvo a volar, a hacerme cada día más amiga del patetismo.
Ya no se ni lo que quiero. Antes por lo menos sabía, ahora no hay ideas. Estoy parada en medio de la nada, dejando todo en manos del viento. Y cuando creo que se a donde me va a llevar, y lo que tengo que hacer, su dirección cambia rotundamente. Y ahí todo empieza de nuevo...es un ciclo. Mis días giran, son víctimas de un huracán. Ese que, sinceramente, no es más que quien escribe.
Y es que este cambio de humor constante es el que me aleja de todo, y todos. Porque en un día paso de estar allá arriba, volando cual libélula y a los segundos caigo aplastada por mis más oscuros pensamientos. Caigo hasta el fondo, lloro un rato, y aparecen los pensamientos positivos (o tu cara), intentos de ellos. "Ya estás abajo, no queda dirección que seguir, que no sea arriba", y vuelvo a volar, a hacerme cada día más amiga del patetismo.
Ya no se ni lo que quiero. Antes por lo menos sabía, ahora no hay ideas. Estoy parada en medio de la nada, dejando todo en manos del viento. Y cuando creo que se a donde me va a llevar, y lo que tengo que hacer, su dirección cambia rotundamente. Y ahí todo empieza de nuevo...es un ciclo. Mis días giran, son víctimas de un huracán. Ese que, sinceramente, no es más que quien escribe.