Todavía quedan muchos imbéciles que piensan que con ser lindo basta (según parámetros caprichosos, fútiles, temporales, mutables), con coger bien alcanza, y con tener la chota del ancho de una pierna de hipopótamo y del largo de un cuello de una jirafa adulta (preferentemente jirafo), no se puede pedir más.
El CEAP (Centro de Estudios A Pelotudos) nos informa que en un 98% de los casos en los que un hombre se manda una cagada pequeña o grande, no lo hace con su belleza, sino con su estupidez, por su inagotable ineptitud para estar vivo de forma operable (es decir, vivir sin ser un pelotudo). El restante 2% de las cagadas se las manda pensando que estaba haciendo bien. A pesar de haber separado el campo en dos cifras, los científicos del Centro, nos informan que ambas diferenciaciones (el 100%), son consecuencia de ser un imbécil.
Si dan una prueba de admisión para ser humano, la pierden.
Pensar que se conquista el mundo por ser lindo a pesar de la camisa a cuadros que parece el mantel de tu abuela (el que usa en la mesa de su cocina), o del buzo con rombos parecido a la cortina que tu tía usa en la ventana de su living, es un error tan grande como pensar que no se puede llegar a nada porque el espejo no te devuelve la imagen que esperabas recibir luego de afeitarte, depilarte, cortarte el pelo, y ponerte cosas brillantes, accesorios, no se.
Igual suerte corren los que piensan que basta con tener una buena billetera (llena), anunciar que es arquitecto, tener un buen auto, o hacer el suficiente ruido con la moto.
El informe recomienda entonces, preocuparse en primera instancia por no ser un pelotudo, y luego tunearse a gusto y antojo.
Aunque también se recomienda, antes de preocuparse por la pelotudez propia, bañarse.
Porque vivo o no, un mugriento no suma puntos.
Buen miércoles!
