01/01/14

Está de moda hacer un propio balance cada fin de año, y yo las sigo a todas...
Concluí, después de pensar un rato, en un balance neutro. No puedo considerar 12 meses negativos o positivos, si no me tocó vivir algo un poco trascendente. Entonces reflexiono...
Alguien me arrebató el corazón y lo reventó a tiros (metafóricamente) aunque hoy en día celebro su lenta, pero efectiva recuperación. Alguien me enseñó a ser tolerante. Por alguien aprendí a siempre asegurarme la dosis de amor propio antes que nada. Alguien me dió (y aún lo hace) mucho amor y me llenó de buenos momentos. Alguien me sorprendió. Alguien me descepcionó, y me demostró cuánto puede cambiar el ser humano, y hasta qué punto... A alguien me acerqué y supe que no podría volver a estar lejos. A alguien me aferré cuando todo estaba destruído y me mostró que nunca nunca voy a estar sola; y ahí supe que si no está o si lo pierdo, me muero.
A alguien conocí, a alguien desconocí. Pude cambiar, experimentar, aprender, ser yo.
La pasé genial, la pasé mal. Hice las cosas bien, hice las cosas mal. Me frustré y salí ganando. También perdí, tanto... Me arrepiento de cosas, otras las volvería a vivir.
No hablemos del 2014 como si fuese algo real, una persona a quien le podemos pedir deseos y futuros logros. La clave somos nosotros. Si querés un cambio, pensá y actuá distinto.
Yo me pido a mí misma: tranquilidad, seguridad y predisposición ante todas y cada situación. Te aseguro que con eso, lo demás es la tabla del 1.
#holanuevoaño.