pero no lo es.

Si mi corazón fuera una roca
como a veces siento,
entonces todas las infinitas líneas que tiene marcadas
atravesándolo
estarían esperando el mas mínimo golpe, caída, choque
para estallar en cien mil pedazos irreconciliables
y perderse
grano a grano
en los diversos torrentes de mi sangre;

si mi corazón fuera,
como a veces siento,
un círculo negro
una herida perfecta
entonces el nudo de músculos que lo rodean
cuidando el preciado centro de nada
estarían atados cual rebelde con causa
a cuatro caballos que tiran
en opuestas direcciones
desgarrándome;

si mi corazón/ y mi centro/ y mis músculos
y mis rebeldías
si fuera todo de plástico,
entonces quizás no dolería.