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Ninguno de los dos creía en el destino y éste se vengo para hacerse notar; les va poniendo máspiedras en el camino, pero yo me juro fiel 
testigo de esa magia que ellos seguirán 
compartiendo eternamente,
entre el tedio y la pasión, el instinto y la razón,
entre la perseverancia y la cruel resignación,
esa magia que no los va a dejar ser, nunca los va a dejar, ser dos amantes del montón...