...


¿Por qué ya no me baila un gusano en la tripa cuando suena el teléfono y escucho su voz?
¿por qué no me arregle para la última cita? y no use su perfume, ni me puse tacón...
Será que la rutina ha sido más, más fuerte, se han ído la ilusión y las ganas de verte.
Pero me cuesta tanto decirlo a la cara, aguanto un poco más o lo echamos a suerte...
¿Por qué ya no es mi tipo? ¿por qué no es lo de siempre cuando quedamos juntos y nos vamos a un bar? ¿por qué ahora necesito estar con mucha gente? y cuando estamos solos no le quiero besar...
¿Será que nuestra vida ya no es diferente? hacemos todo igual que el resto de la gente; pero me cuesta tanto decirlo a la cara, aguanto un poco más o lo echamos a suerte.