Desafortunadamente estoy en la vereda de acá, cómo cuesta ver el sol con las manos vacías; voy pensando qué va a pasar, pensando voy, nada queda claro y todo parece estar mal. De nuevo con una mano atrás y otra adelante, de nuevo quedo mirando el mar, o a ninguna parte. Voy, voy, voy, a ningún lado voy, no sé qué quiero darte, sólo voy, voy, voy, y en ningún lado estoy; solo sé que mis amigos son todo lo que soy, nada puede salir mal. Me quiero quedar mirando el mar, ese mar, que no te pide nada, más que una simple mirada que te muestra que esta ahí, siempre cerca, y con eso me alcanza.
No existe el miedo, no tiene por donde entrar, y yo voy, voy, voy, a ningún lado voy.