Sin vos no soy ni seré mas que un montón de nada. Siempre esperándote, en el lugar que vos ya sabés.
Sin vos no puedo ser más que un montón de nada, y nada es demasiado poco y no me alcanza.
Qué manera de colgarme...ando necesitando volcar sentimientos acá como de costumbre. Viste que a veces te quedan palabras atragantadas, bueno...
Vacío, otra vez. Te detesto.
Me quedo con tus recuerdos y tus risas.
Mañana será otro día.
No he podido esta vez, vuelvo a no ser, vuelvo a caer. ¿Qué importa? nada. Si yo no sé reír, no sé sentir...
Quiero oírte llorar y que me parta el corazón, quiero darte un beso sin pensar, quiero sentir miedo cuando me digas adiósquiero que me enseñes a jugar.
Sé que me he vuelto a perder, que he vuelto a desenterrar todo aquello que pasé.
No sé ni cómo explicar que sólo puedo llorar, que necesito la paz que se esconde en tus ojos, que se anuncia en tu boca, que te da la razón.
Agustina, ¿podés tomarte las cosas con un poco más de calma? se puede. Repetí conmigo: RELAX, TAKE IT EASY. Gracias.


Claro, entiendo. Pero la idea es que el tiempo pase rápido, porque a uno se le estruja el corazón hasta más no poder y eso duele, digo...no sé.
I fell into the trap



Respiro uno, pienso, respiro dos, parpadeo, respiro tres, te extraño, suspiro, respiro cuatro, parpadeo. ¿Dónde estás y por qué carajo te llevaste todo lo que tenía en el corazón? grito y vuelvo a respirar. ¿Amabas? ¿En serio? sé que sí. Mientras entre el respiro dos y cuatro corren segundos, entre el millonésimo respiro y el que le sigue al cuatro está corriendo mi vida, y todavía no sé donde estás.
A las cinco de la mañana la ciudad es perfecta. El viento es fresco, el cielo está por verse claro. Las calles vacías, hay ruido que no hay. Me gustaría hablarte y decirte tantas cosas, pero el silencio es tan tranquilo.

8 de enero;



No tengo más ganas de extrañarte, ¿entendés? quisiera que dejes de aparecer todas las noches a penas apoyo la cabeza en la almohada, se siente muy triste pensar y pensar siempre en lo mismo y no poder hacer nada al respecto, por orgullo (aunque lo perdí casi todo), por miedo.
Tengo ganas de llamarte y escucharte decirme HOLA; quiero que sepas eso, te extraño de sobremanera...cada hora.
Quiero que me abraces fuerte, que me invites a dormir la siesta, que me despiertes con un beso y un te amo.
Pensé que podía con todo, pero no me salió. Siempre hay un pero. ¿Cómo sigo? no te quiero olvidar.
No te odio, ni quiero odiarte. No quiero olvidarte, olvidarnos. Pero es difícil, cuesta, duele, trae problemas. Yo también quiero sonreírte y que tu mundo acabe ahí, pero no puedo. Y mi mundo es grande y complicado, y está un poco desteñido.


Yo sigo queriendo siempre lo mismo.

No sabré quién ha sido el culpable... tendré que aprender a acostumbrarme, 
a vivir co
n el dolor de estar sin tí. 
Me dejaste el mundo de cabeza.
jueves 03 de enero, 1:01 am.

Ok, Arjona me estás matando.

Si somos nosotros los que ponemos un punto final a una relación es siempre porque hay algo que está faltando o no es suficiente.
Algo no alcanza:
Necesitamos más honestidad.
Más atención.
Más cariño.
Más paciencia.
Más calma.
Creemos que a pesar de que todo hecho o sentimiento nos une con el otro, necesitamos progresar y conseguir alguien más, dispuesto a dar tanto como recibe. Lo racional de cada uno nos lleva a pensar que: merecemos alguien mejor. Pero, ¿hay algo más importante que el amor? ó ¿que al menos nos llene tanto como él?


Tu nombre no es un nombre más, huele a jardín luxemburgues.



Mi teoría es que no importa si se ve inofensivo, alejate, porque a veces es lo que más lastima.
"Poner tu corazón en las manos del otro", linda metáfora de cómo el amor nos hace tontamente vulnerables. Si bien esto es cierto, es solamente una parte.
Pensamos en esa parte del amor que nos hace ser dependientes del otro, que nos saca autonomía y nos convierte en pelotudos con mentes frágiles (generalmente hablando). A mí me importa un huevo esa parte del amor.
Tenemos mente frágil y siempre estamos expuestos, aunque a veces digamos que no. Tenemos la gran necesidad de relacionarnos porque forma parte de nuestros principios biológicos. Y nadie sale sin marcas del encuentro con otro. Nadie vuelve a ser igual después de cruzar miradas. No hay forma de encontrar el camino de vuelta a lo que eras, eso es lo interesante. Así que, acá estamos débiles, inofensivos tratando de encontrarnos. Si lo aceptamos y asimilamos, nos dejamos de preocupar por salir lastimados. Sentir es vivir, y vivos estamos. Entonces viene la parte que creo debe importarnos, la que tiene que sobrevivir más allá de todo, porque representa la base, es la parte principal: la complicidad (no de complejo).
No es sexual, ni es puro sentimiento, ni es social, pero lo incluye. No tiene que ver con modas, con géneros ni horóscopos, ni gustos en común.
Ser cómplices es difícil pero no tiene comparación. Esa sensación íntima de compartir algo que es ajeno para los demás, pero indispensable para los dos. Una cama tendida a medias; un secreto; un millón de crímenes que nunca vamos a realizar, pero que planeamos en detalle. Nada como un cómplice que te haga hervir la sangre. Un cómplice, no un compañero. Yo quiero uno que lo planifique y ejecute conmigo, no que me acompañe. Ser cómplice es el amor, porque el amor es un delito y de este delito somos dos partes. Quizás yo no sepa mucho del amor, pero no me conformo con compañía, ni compañero ni acompañantes. Quizás yo no sepa nada del amor, pero quiero un cómplice nuevo, porque tengo muchos crímenes por delante.

- ¿Por qué todo el mundo elige a la gente que nos trata como si fuésemos nada?
- Aceptamos el amor que pensamos que merecemos. 
Y así empecé mi nuevo año...

















¿Qué más puedo pedir? toda la vida me acompañaron chuchis, gracias!






(las caras son mortales, mi frío, su alcohol...no puedo creer que estoy separandome de eso jajaja)